Es en esta sección de la película nos es de gran importancia: es aquí donde se reflejó el resultado que se logró con Víctor (quien irónicamente el nombre insinúa "Victoria, Triunfo, Gozo" tras el trabajo pedagógico realizado; una imagen de lo que Merieu nos trata de exponer como el efecto Pigmalión), quien supera etapas de desarrollo "humano", esto es, de un niño salvaje a un niño domesticado.
En este fragmento, Víctor decide escapar del encierro y del acondicionamiento en el que lo instalaron a vivir y el cual ya no es capaz de superar: se ha acostumbrado a su nuevo modo de vida sin poder evitar la sensación de enjaulamiento, anhelando el “salvajismo” en el que vivía y en el cual estaba adaptado sin más necesidades de las que requería su propia mediación entre el instinto y el contexto.
El pedagogo a cargo no solo exigió constantemente a Víctor, (cabe la posibilidad de pensar en los procesos de educación formalizados como espacios de torturas) sino que también fue juez y verdugo de él intentando incrustarlo en una realidad-irracional (contradictorio es el mundo, contradictorios sus principios y su accionar, por ejemplo cuando se le castiga injustamente, pero ¡claro! siempre con la ciencia como justificación) para este niño “salvaje”: pretendió enseñarle letras y palabras, introducirlo al lenguaje y a la "humanidad", con métodos pedagógicos que seguimos viendo hoy, lo cual nos lleva a pensar en la pedagogía misma y a pensar sobre una dualidad irreconciliable entre la teoría y la práctica de los “pedagogos salvajes” que lo único que hacen es domesticar, es decir, quitar la bestialidad inherente a nosotros para poder otorgar de manera violenta la condición humana.
No parece haber gran diferencia entre Víctor y un perro que hace determinado ejercicio por un alimento o entre Víctor y un delfín que hace lo mismo por alimento; era un ser que ya tenía un contexto y que ya tenía significados y significantes los cuales fueron reprimidos y sustituidos. Víctor nunca fue parte del mundo en que se le pretendió insertar, solo se adaptó. Se violenta su forma de estar en el mundo.
Anteriormente sus formas de satisfacción de necesidades se limitaban a la alimentación y el descanso, pero ahora "habría que enseñarle a como permanecer de forma civilizada en el mundo que se ha instituido". El placer que le ocasiona estar en un espacio de libertad en el que encuentra un mayor estado de goce o disfrute de la vida va en contra de su nueva forma de vivir, las lecciones son dolorosas y la decisión es compleja.
Al igual que Víctor, nosotros como humanos solo nos adaptamos al mundo en el que blasfemamos comprender, es decir, solo somos una extensión de los errores heredados por los antepasados que han creado sistemas racionales que posibilitan-limitan el pensamiento humano y nos guían por la senda de los deber ser, de la confianza y de la seguridad ontológica. Estos últimos, parecen ser escudos protectores ante los ataques de la vida y/o del mundo “maléfico”, los empezamos a cargar durante los primeros años de nuestra vida y éstos “guardaespaldas” culturales van puliendo estos esquemas de conducta, haciendo estragos a través de la educación, con el motivo de armarnos y encaminarnos a la batalla del humano contra su propia existencia.
Todo lo anterior nos lleva a pensar ¿nos educan y educamos para combatirnos a nosotros mismos? ¿La educación será el arma (pedagógica) del combate contra nosotros mismos? ¿Por qué educamos y nos formamos, será que queremos amordazar y olvidar lo que alguna vez fuimos? Con todo lo anterior, nos damos cuenta que a través del lenguaje, la educación, la pedagogía, la cultura, la formación etc. que nos condiciona como humanos, encontramos cimientos duros y paralelamente frágiles, flexibles e inflexibles que llevaremos por el resto de nuestras vidas, tomándolos como agarraderas existenciales que darán una razón a nuestra existencia y así enmascarar la bestialidad que nos aterra tanto.
Y entonces, ¿cuál fue la circunstancia que le ocurrió a Víctor cuando fue capturado (recordemos que aprender proviene del latín aprehendere, es decir tomar por rehén algo)?, parece ser que perdió la naturalidad con la que vivía para caer en las limitantes de la educación humana que delimita y ajusta los márgenes que determinan la normalidad de la que formamos parte como sujetos “civilizados”.
INTEGRANTES
Alfaro Ramírez Ricardo
Baena Lemus Karen
Canal Rodríguez Karla Jahaziel
Costilla Macedo Agustín
Delgado Osuna Emanuel
García Cerda Pólux
Hernández Martínez Estefany
EQUIPO:CHICLES ELECTRÓNICOS
ResponderEliminarCOMENTARIOS SOBRE LA PELÍCULA "NIÑO SALVAJE" Y EL LIRBO "FRANKENSTIEN"
Haciendo un análisis comparativo entre la novela “Frankenstein” de Mary W. Shelley, el libro “Frankenstein Educador” de Philippe Meirieu y la película “El niño Slvaje” pudimos encontrar enormes similitudes, así pudimos comprender de forma más adecuada lo que implica la educación. Primeramente, la relación que el humano tiene con el lenguaje es indudable, de hecho no estaría lo humano si no fuera por el lenguaje; ahora bien, el lenguaje se expresa de diversas maneras y mediante diversos discursos, cabe destacar que dentro de la novela como del libro, el discurso de lo técnico es hasta cierto punto cuestionado. Mary Shelley, nos narra hasta qué punto el deseo por HACER (palabra que aborda Philippe como “fabricar”) y conocer las cosas, puede llevarnos a perdernos en el objetivo: El doctor Frankenstein, tenía un objetivo bien marcado, tenía las herramientas y conocimientos para llegar a su meta y objetivo, el problema fue cuando lo logró ¿qué creo? Un ser con vida propia, pero tal fue el asco que le causo que prefirió huir, cosa que cuentan por ahí pasa cuando una madre tiene a su hijo, es insoportable verlo que lo primero que hacen las madres es bajar la cabeza o cerrar los ojos. Regresando con lo del lenguaje, vemos que ya sea mediante su expresión como discurso técnico-científico, o filosófico, el lenguaje tiene a dar una violencia-primera, de la cual estamos atados por el hecho de ex – sistir, y ¿porqué no pensar en una violencia necesaria? ¿porqué no reconocer el lado violento de todo lenguaje y atrevernos a decir que el lenguaje, o la lengua, es una puta obscena?
¿qué pasa si la educación fuera, o es, la introducción de alguien al lenguaje n el que nos desenvolvemos? Diríamos que la educación es violencia pura, o que es el acto de la puta obscenidad, pero… ¿què tiene que ver esto con las bases que analizamos? Que de un lado u otro está presente la educación. Por una parte, en la novela, Frankenstein fue abandonado, tuvo que ser educado de manera indirecta (no se autoeduco, porque toda educación implica la relación con los demás o con alguien más, se ve cuando èl aprendió a leer, fue por medio de la familia a la que expiaba, igual en el habla, etc, quizá cabría decir que fue autodidàcta). Un filósofo llamado Melich diría “NO HAY TEXTO SIN CONTEXTO”. Retomando esta cita de Melich, recuperamos la idea de lenguaje en la educación, pues el sujeto (Frankenstein) deviene texto (persona) porque es necesaria una “compañía” en la realización de ese texto (lenguaje), cosa que no tuvo en la novela el monstruo. El problema que se plantea en algunas partes de Frankenstein Educador, es que muchas veces tendemos a confundir esa compañía con un apropia miento del otro, es llamado Pigmalion como educador, pues nos creemos dueños de aquellos a quienes introducimos (no olvidando lo violento que implica eso) mediante la educación (no formación, ya que el término de formación implica otras cuestiones).
http://youtu.be/k6MW2e-helg
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